Esa mañana el fiordo empezaba a congelarse en los pastos de la orilla, y el bote esperaba quieto en el agua, envuelto en bruma. Lo fotografié desde tierra, con frío en las manos.
Esa mañana el fiordo empezaba a congelarse en los pastos de la orilla, y el bote esperaba quieto en el agua, envuelto en bruma. Lo fotografié desde tierra, con frío en las manos.